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Post cicloturismo por la Val de Zafrán

BlogLas Aventuras de SR

Cicloturismo en la Val de Zafán

Volvemos con otra entrada de cicloturismo, en esta ocasión recorremos la vía verde de la Val de Zafán. El cicloturismo es una forma sensacional de turistear. Sin prisa, sin apenas huella de carbono. Esta bonita ruta atraviesa las comarcas del Matarraña y el Alt Ebre entre otras, y supone para mí un deleite sensorial. Y no acaba en los paisajes, hay numerosos núcleos rurales que merecen una buena visita. No me canso de recomendarla.

El trazado

La vía verde de la Val de Zafán sigue el trazado de una línea de tren caída en desuso allá por los 1970. Los orígenes de esta línea ferroviaria son de finales del siglo XIX. La intención al construir esta vía de comunicación era la de unir las tierras de cultivo de la zona de Alcañiz con el puerto marítimo de San Carlos de Rápita, dando así salida a los productos agrícolas por vía marítima. El tramo entre Tortosa y San Carlos nunca se llegó a construir. Otro motivo por el que se aboga que se creó está línea ferroviaria era el militar. Muchas personas creen que la idea real de la construcción de la vía era el abastecimiento militar contra una posible invasión francesa. Dejo aquí el enlace a la wiki donde se exponen con más profundidad los posibles motivos para su construcción.

Todo listo para la vía verde Val de Zafán

Bici preparada para la vía verde Val de Zafán
Preparado y con tiempo de sobra

Esta vez espero que sí. Todo preparado y empaquetado sobre la flaca desde la tarde anterior. Los bidones de aluminio llenos de agua, importante ya que hay pocas fuentes. Realmente se pasa cerca de muchas poblaciones donde reponer, pero no quiero botellas de plástico ni perder mucho tiempo, ya que tengo “etapón” de más de 100 km. Tartera lista. La comida es de casa y comprada en la carni o la fruter. “Free plastic is fantastic”. Así que puntual como jamás he sido y tras asegurarme de que era el autobús correcto procedí a facturar la flaca. Tras hacerme la víctima con el chófer ( después de preguntarle 5 veces seguidas si estaba seguro de si era el autobús a Alcañiz ) al final me dejó facturar la bici sin funda. Imagino que se quería librar de mí de una vez por todas.

Arranco en Alcañiz

Zona de Alcañiz de la vía verde Val de Zafán
Zona de Alcañiz hacia Valdealgorfa

Una vez vuelto a empaquetar todo sobre la flaca empiezo con la ruta. En esta tercera ocasión en que recorro la vía verde de la Val de Zafán decido comenzar en Alcañiz. Esto es así por dos motivos. El primero es que voy a estirar la etapa hasta L’Ampolla, y son unos cuantos kilómetros extra. En segundo lugar es desde Alcañiz en adelante donde más disfruto de los paisajes, sonidos y olores. No es por desmerecer el anterior tramo, pero desde este punto la roca grisácea asoma sobre la tierra de un marrón muchas veces casi rojizo. Los tonos verdes de los árboles, el olor a espliego y tomillo y el canto de los pájaros hacen que dar pedales en ligera subida me cueste menos de lo normal. Cada mirada es una postal. Y así, deleitándome los sentidos en un precioso día llego a Valdealgorfa. Empieza bien.

El túnel del Equinoccio de la vía verde Val de Zafán

Tunel del Equinoccio de la vía verde Val de Zafán
Ve hacia la luz

A unos 15 kilómetros de Alcañiz, en ligera pero muy llevadera subida, nos encontramos con este especialmente singular túnel. Mide unos 2’2 kilómetros de longitud y es totalmente recto, así que cuando te adentras en él, debes dirigirte hacia un puntito de luz allá a lo lejos. Vaya sensación entre la oscuridad y el frío que hace dentro. El nombre de equinoccio lo toma porque dos veces al año el interior del túnel se ilumina completamente con los rayos del sol. Lo más curioso es que coincide con el equinoccio de primavera y el de otoño. Hay quien lo llama el Túnel del Sol. Solo caben dos opciones, o que el ingeniero era muy fino y aficionado a la astronomía, o que tuvo una suerte que ni se la cree. Yo me decanto por la primera opción, pero quién sabe.

El Matarraña

Una vez cruzado el túnel de Valdealgorfa se va aproximando la comarca turolense del Matarraña. La revista Vogue la definió en una ocasión como la Toscana española, por su belleza natural y sus villas históricas. Y no me extraña nada, naturaleza mediterranea por todos lados. ¡¡¡Y que olor tan fresco!!!. Aquí el pedaleo es muy fluido por la suave bajada hasta Torre del Compte, a orillas del río que da nombre a la comarca. Pedazo de vistas se tienen desde el viaducto.

Las cremas de Matarraña que vendemos en nuestra web se hacen aquí, no me extraña que sienten tan bien, ya que la mayor parte de sus ingredientes los recogen en estos bosques. Natural.

Viaducto del río Matarraña en la vía verde Val de Zafán
Menuda vista
Vía verde Val de zafán
La Toscana turolense

A partir del río comienza una suave subida hasta la antigua estación de Valderrobles. El bosque se cierne sobre el trazado proporcionando una agradable sombra, muy agradecida en este tiempo estival. En algún claro que se abre, se divisa sobre los árboles la torre de Torre del Compte. A la cabeza me viene el recuerdo de la primera noche que hice en la vía verde Val de Zafán. Fue un mes de enero, con una montain bike vieja y un remolque muy cargado para no pasar frío. Que ligereza la de hoy, igualito.

Antigua estación de Valderrobles
Zona de mi primera acampada

Alcanzando el Alt Ebre

Desde la antigua estación de Cretas, que actualmente es un albergue con bar y piscina, comienza una rápida bajada en la que apenas hay que pedalear. El paisaje aquí es muy serrano, con varios puentes y túneles. A la derecha se puede apreciar el pueblo de Cretas, con la pedazo iglesia de La Asunción presidiendo en lo alto.

Cretas desde la vía verde Val de Zafán
Cretas

En un ratín se alcanza la antigua estación de Arnés-Lledó. Justo antes de la estación, al pasar sobre el río Algás y su bonito azud perfecto para un baño, es el momento preciso en que nos adentramos en la comarca del Alt Ebre.

Estación de Arnés-Lledó en la vía verde Val de Zafán
Estación de Arnés-Lledó siendo retomada por la naturaleza

Pasada la estación y un falso llano de varios kilómetros se empieza a ver una montaña muy escarpada y un tanto solitaria si la comparamos con su entorno. Es la Muntanya de Santa Bárbara de Horta de San Juan, que nos anuncia la entrada en la parte más bella de la vía verde Val de Zafán. El convento de Sant Salvador de su cresta oeste resalta sobre los pinos, bella estampa.

De Horta a Benifallet

Sin duda, el tramo más bello con diferencia. El trazado discurre en rápida bajada hasta Bot, donde se encuentra la primera fuente en el trazado desde Alcañiz. Aquí han conseguido un viejo vagón de los últimos trenes que circularon y lo han convertido en bar-restaurante. ¡¡¡Está super guapo y con terracita!!! Las dos anteriores veces que realicé la ruta estaba cerrado y con cortinillas, así que me picaba la curiosidad.

Un vez pasado Bot, la vía se encajona en el cauce excavado del Ríu de Les Canaletes. Los túneles y los puentes se suceden constantemente y las vistas de las paredes que me rodean hacen de este tramo todo un espectáculo. Además, por entre las ramas de los árboles se adivina a ver una serie de tejados, es el Santuario y Baños de la Mare de Deu de la Fontcalda. ¿Un bañito?

Zona del ríu de les Canaletes vía verde Val de Zafán
Importante llevar luces en la bici

Y así, rodeado de tanta naturaleza alcanzó la antigua estación de Benifallet. Aquí no sólo hay bar-restaurante, también hay albergue, hospedería y hasta un pub. Aunque la ocasión en que acampe aquí, desgraciadamente estaba todo cerrado. Que diferente es hacerla en verano, no me imaginaba la cantidad de personas que recorren el trazado desde Horta a Benifallet. Me sorprendió muy gratamente la cantidad de familias con niños que hacen el recorrido. Bonitas vacaciones.

Estación de Benifallet vía verde Val de Zafán
El colchón lo llevo desde que acampé aquí una vez

El tramo final de la vía verde Val de Zafán

Desde Benifallet en adelante el terreno es favorable, pero no es bajada. Ya con algún kilómetro en las piernas empiezo a acusar algo de cansancio. Ver el azud del río Ebro, o Ebre que le dicen por aquí, me pone contento y alcanzo Cherta con bastante alegría.

Pero desde aquí se me hace muy duro. Siempre me pasa que estos 20 kilómetros hasta Tortosa se me hacen como cuesta arriba. Y es por las mega-rectas interminables y el viento, que en las tres ocasiones que he circulado por esta vía lo he tenido en esta parte siempre de cara . Campos y campos de naranjos jalonan el camino, es bonito, pero mi cabeza multiplica los kilómetros, se hace largo.

Para colmo justo antes de llegar a Tortosa pincho. Rueda delantera. Por suerte voy a una tienda de bicis próxima y ponen liquido antipinchazos. Pero me quedo sin entrar en el centro de Tortosa con la flaca. Y los problemas siguen, ya sin recambio de cámara y con el pegamento de los parches totalmente seco vuelvo a pinchar. Rueda trasera. Esta vez en medio de la nada. De modo que toca caminar hasta L’Aldea, y al no haber tienda de bicis en esta población tengo que poner fin a esta mini aventura. A 12 kilómetros de mi destino intermedio. Lo mejor de dejarlo así es que habrá una próxima.

Salud!!

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