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BlogLas Aventuras de SR

Envases plásticos que nos persiguen

En nuestro giro hacia una reducción de residuos, sobre todo plásticos, nos estamos encontrando con una serie de envases plásticos que no eliminamos. En esta entrada quiero comentar cuáles son, y los motivos por los que el cambio a productos más responsables nos resulta más complicado. Tanto por la dificultad de dar con ellos, como por su coste. Nosotros somos dos adultos, dos niños y dos perros que viven en un pueblo muy cerca de la capital.

El envase de la comida para las mascotas

Una de las cosas que más cuesta encontrar es pienso para perro en saco grande biodegradable o retornable. No tengo ni idea de otro tipo de mascotas pero pienso de perro es complicado.

En nuestro caso particular los cuadrúpedos de la casa pesan 35 y 17 kilos más o menos. Además con buen apetito. Por lo que el saco de 15 kilos nos viene a durar 3 semanas como mucho. Los sacos tienen una capa plástica exterior y en el interior una de papel kraft o cartón delgadito. En principio no los reciclarán, por el coste de separar ambos componentes.

Quedarse con un saco o dos al año para reutilizarlos en algún invento es muy posible, pero al cabo del año me junto con unos 18 sacos de pienso vacios. Y qué hacer con ellos. Pués acabarán en la basura en la mayoría de los casos. Porque donarlos a algún albañil no lo veo claro, cualquiera que haya llevado sacos de escombro como yo, pondrá en duda la durabilidad de estos sacos en tan duro desempeño.

Existen sacos de pienso que son reciclables. Bueno, como contamos en la entrada sobre tipos de plásticos todos los plásticos son reciclables, aunque estos sacos en concreto llevan su respectivo logotipo con indicaciones de como reciclarlo. Es un paso, pero conociendo el porcentaje de plástico que se recicla, hay muchas posibilidades que acaben incinerados o enterrados. El precio como siempre es un impedimento en este tipo de sacos, ya que como son bio-eco y demás prefijos, su precio sube en función de la cantidad de prefijos. Un saco de 12 kilos puede costar 90 euros. El saco de 15 kilos que compramos nosotros cuesta 30 euros. La cuenta es fácil, saco con posibilidades de ser reciclado 1800 euros al año. Saco no reciclable 540 euros al año.

Envases plásticos que no eliminamos, por su coste esta vez.

Y si tanto comen, tanto…

Porque bolsas para recoger los excrementos sí se pueden encontrar fácilmente en internet. Suelen estar fabricadas con plásticos biodegradables. Aunque para que se degraden totalmente, estos materiales suelen necesitar ciertas condiciones ambientales que quizá no se den de forma natural, pero por lo menos pueden compostar con algo de ayuda humana. También se pueden encontrar unos inventos muy prácticos de cartón para recoger tan olorosa descarga. Estos últimos sí son bastante biodegradables a mi entender.

Lo malo de estos métodos de recoger excrementos perrunos es su precio. Es mucho mayor que el de las bolsas normales, ya que 60 bolsas vienen a costar 10 euros. Los dichosos prefijos eco-bio. En el chino de mi pueblo compras 60 bolsas de plástico por 1,50 euros. Seis veces y media más baratas. Y teniendo en cuenta que mis queridas mascotas no perdonan un paseo sin cantar un bingo, aunque eso signifique forzar la almorrana, nosotros gastamos 6 bolsas diarias. Tendría que gastar 10 euros cada 6 días para un total de 50 euros al mes en recoger cacas. Me quedo con los 7,50 euros al mes de las bolsas de plástico.

A veces lo más razonable y claramente más lógico, es difícil de afrontar económicamente. Aunque no desistimos, seguiremos buscando.

Los niños y sus plásticos

En este frente de nuestro hogar, tengo que reconocer que los juguetes son lo que más nos cuesta. Ya hicimos una entrada del blog sobre los juguetes de plástico y no me quiero repetir. Pero los juguetes son un punto muy negativo en el consumo de plástico en casa. Esos pequeños caprichos de un euro o ese huevo sorpresa. Ganan por mucho a los de madera, aunque como todo son juguetes, juegan con todos.

Por lo demás ellos se adaptaron desde el primer día a este formato de reducir los plásticos y los residuos no biodegradables muy rápido. De hecho, muchas veces es mi hijo quién me recuerda que coja la bolsa del pan cuando voy a hacer los recados, a mí se me olvida. Tengo automatizado que no hace falta salir de casa con bolsa, ya me la darán.

Me alegro mucho que él automatice otra forma de hacer las cosas.

Los envases en la cocina

Leche

El primero que más nos cuesta es la leche. Imposible encontrar en nuestro pueblo un distribuidor con botella retornable, y eso que la señora Sin Residuo no para de pedírselo a nuestro carnicero de confianza. Ya tenemos unos cuantos envases plásticos que no eliminamos.

Hemos probado a comprar leche fresca a una empresa de la capital que reparte dos días a la semana en nuestro pueblo, pero el repartidor apareció con una garrafa de plástico de 5 litros. Vaya. En este establecimiento la botella de cristal de un litro de leche cuesta 2,20 euros. Imagino que cuando retornas el envase, te devolverán algo. Aun así estamos hablando de el triple de caro frente al brick del super una vez devuelto el casco. En tiendas ecológicas el litro de leche lo hemos llegado a ver a 4,20 euros. Impensable para una familia que consume unos 9 litros a la semana.

En este punto, entre la distancia a la tienda de la capital y el dinero que nos costaría, nos quedamos con el brick. La economía aquí nos puede.

Aceite

El otro producto que consumimos bastante y en envase plástico es el aceite de oliva. Nosotros compramos en garrafa de 5 litros y lo trasvasamos a botella de vidrio más pequeña. Nos parece lo mejor, a un precio razonable. El único aceite que conozco envasado en botellas de vidrio es el virgen extra y de alta calidad. Así que su precio es alto. Nosotros somos cuatro y todas las comidas y cenas son de casa. Descartado el virgen extra por lo económico.

Desplazarnos a una almazara y rellenar unas botellas de vidrio sería una opción, pero no hay en nuestro pueblo. Habría que echar cuentas ya que tendría que desplazarme a otra localidad.

Otro punto en que la economía manda.

Galletas

El tercer producto que nos es imposible dejar de consumir son las galletas. Esas tipo María o las de forma de rectángulo. Mis hijos acaban con un paquete al día. Y hacerlas en casa es costoso. Por los ingredientes, el horno y el tiempo. Bastantes veces las hacemos nosotros u otras alternativas más saludables, pero el consumo de este producto lo tenemos totalmente disparado. Así que las compramos y casi da igual el modelo de galleta que compres porque las envasan todas igual, por lo tanto, envases plásticos que no eliminamos.

En este caso, el tiempo de preparación y el gasto energético en el horno nos hacen tomar la senda del super.

Congelados

Otros productos con envases plásticos que no eliminamos a parte de éstos tres son los congelados. Gastamos pocos la verdad, pero si los compras en el supermercado vienen en plástico. Hablo en nuestro caso en concreto del pescado congelado. Podría comprarlo fresco y llevarlo en el tupper a casa, como hacemos con la carne y el embutido. El problema es que la única pescadería de mi pueblo está dentro del Mercadona. Y nada de ir con tu tupper, de momento.

El resto de productos envasados en plásticos, o los hemos dejado de comprar o lo hace la señora Sin Residuo, que la verdad, tiene mano.

Conclusión

Y con esto termino, que me alargo mucho.

La verdad que en el resto de la casa es muy fácil mantener el plástico a ralla. Simplemente dejando de consumir o cambiando ese producto por otro envasado de manera responsable o lógica. Es bastante fácil encontrarlo. En nuestro cuarto de baño por ejemplo, ya no hay ningún plástico. Este fue nuestro punto de partida y ahora nos sentimos muy orgullosos de tenerlo totalmente libre de plásticos.

El segundo paso fue la cocina, en este punto ya veis que es complicado, pero paso a paso va cambiando. Cierto es que la señora Sin Residuo se lo curra un montón y hace el yogur, el pan, bizcochos, galletas de desayuno y muchas más cosas. Evitándonos así un montón de envases plásticos.

En la parte de limpieza del hogar, que a mí me parecía que iba a ser dificilísimo el cambio, tengo que reconocer que todo lo contrario. Aunque parecemos druidas haciendo pociones en el cubo de fregar o sobre el trapo del polvo. Unas gotas de acetite de árbol de té, unos mililitros de alcohol, dos cucharadas de jabón de la abuela rallado, un chorrillo del liquido de cocer las nueces, jugo de limón, vinagre… Pero funciona.

Con la ropa el cambio fue muy muy fácil, por ahí tenemos una entrada del blog al respecto.

Si cambia la cultura de las personas, las empresas estarán obligadas a ofrecer a sus clientes lo que demandan. ¡¡¡Menos plástico por favor!!!

Salud!!

3 comments on “Envases plásticos que nos persiguen

Patricia López

Me pasa un poco lo mismo, pero … las cacas de mascotas las recogemos con papel de periódico y la leche la compro en botellas de plástico y no tetra brick, que es más difícil de reciclar.

Reply
admin

Hola! No tenemos costumbre de leer el periódico en papel pero es buena alternativa, lo tendremos en cuenta y la leche aunque alternamos entre el brick y la botella, pasaremos a la botella definitivamente con conocimiento de causa. Nos los estáis diciendo muchos.
Un saludo,

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[…] esta casa se siguen utilizando cosas de plástico, lo contábamos aquí hace unas semanas. No somos perfectos, INTENTAMOS no dejar residuos a largo plazo y es un esfuerzo […]

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