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crema solar

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Contaminación por filtros solares

Los filtros solares también pueden ser nocivos, para las personas que se los aplican y también para el medio ambiente. Puede sonar increible, pero hay cremas que aunque se han diseñado para protegernos, pueden llegar a dañarnos. Además, debido a las acumulaciones de personas en las playas para los meses de verano, se vierten al mar muchos litros de sustancias que pueden ser perjudiciales para los organismos marinos.

Tomar el Sol es bueno

Que los rayos del Sol nos alcancen la piel es bueno, nos ayuda a fijar la vitamina D, que a su vez fija el calcio en nuestros huesos. Sí que es cierto, que para fijar la vitamina D basta con 20 minutos al día. Otra de las cosas que se evita al tomar el Sol es el trastorno afectivo estacional o depresión invernal. Y es que está muy estudiado que la falta de luz en los meses de invierno provoca está depresión estacional y cíclica.  Llega a alcanzar hasta al 20% de la población, sobre todo en los lugares de mayor latitud, con inviernos prolongados y pocas horas de luz diurna. Cuando llega el verano, el Sol es su terapia.

Cuando nos exponemos al Sol la presión sanguínea baja, ya que nuestras venas se dilatan por el calor. Mejora nuestra respuesta inmunológica, por que aumentan los globulos blancos y linfocitos en nuestra sangre. El Sol ayuda también a metabolizar el colesterol, a la vez que comer más fruta y verdura de temporada, algo en lo que las horas de luz contribuyen notablemente. Nos libra de psoriasis y del acné juvenil. También actúa sobre nuestra actividad hormonal, colaborando en que descansemos mejor y sí, también que tengamos más actividad sexual. La primavera, la sangre altera.

Tomar el Sol en exceso no es bueno

Hay que evitar exponerse al Sol en las horas centrales. Todos lo sabemos. Nadie lo cumple, o casi nadie. Sólo hace falta echar un vistazo a cualquier playa en Julio o Agosto. ¿Habeis visto algún secadero natural de café?

Playa abarrotada con cientos de litros de protector solar

Desde la Asociación Española Contra el Cáncer nos avisan de que cualquier exposición al Sol podría derivar en una enfermedad muy seria. Existen varios tipos de cáncer de piel, los más comunes son el melanoma y el carcinoma cutáneo.

También puede producirnos quemaduras, que pueden llegar a ser más graves de lo que nos esperamos. Insolación, golpe de calor, deshidratación, y envejecimiento prematuro de la piel pueden ser los resultados de una sobre-exposición a nuestro cercano astro.

Así que usar filtros solares contra los rayos ultravioleta que nos llegan desde el Sol es de suma importancia, sobre todo si se insiste en la exposición a cualquier hora del día. Que puede ser en el trabajo, practicando deporte, en una barbacoa con amigos o directamente fabricando moreno bajo en la playa o la piscina.

A través de la piel se pueden absorver sustancias tóxicas que alcancen nuestro torrente sanguineo, así que habrá que elegir bien el protector solar que nos queremos aplicar.

Existen dos tipos de filtros solares, los químicos o sintéticos, y los físicos o minerales.

Filtros solares químicos o sintéticos

Los filtros químicos trabajan transformando la energía de los rayos UV que nos llegan desde el Sol, en otra energía que no es nociva para la piel. Lo malo de estos productos es que entre sus componentes se pueden encontrar sustancias que imitan a los estrógenos. Se les denomina disruptores endocrinos.

Los denominados disruptores endocrinos son capaces de alterar el sistema hormonal del organismo humano y generar su disfunción, lo que puede llegar a causar diferentes enfermedades relacionadas con la salud reproductiva de la mujer como cáncer de mama, infertilidad o pubertad precoz. En los hombres puede causar trastornos de la función reproductora masculina tales como afecciones de próstata, pérdida de la calidad seminal o malformaciones congénitas del aparato reproductor. Esto último en niños. También se consideran como inductores de trastornos metabólicos, cáncer de tiroides o trastornos cardiovasculares. Estas sustancias son más propensas a ser asimiladas por los niños pequeños. Son acumulativas y no las destruimos o expulsamos, ahí se quedan.

Los filtros químicos más utilizados son: 

  • Methyl-benzylidene camphor (4-MBC)
  • Benzophenone-3 (Bp-3)  
  • Oxibenzone
  • Octyl-dimethyl-PABA (OD-PABA),
  • Diethyl phthalate homosalate (HMS)
  • Octyl-methoxycinnamate (OMC)

La Avobenzona, Mexoryl SX, Tinosorb M y Tinosorb S son utilizados como filtros químicos y son aceptados como no tóxicos.

Se utilizan en forma de nanopartículas, partículas de menos de 100 nanometros. Por lo que la piel tiene bastante facilidad en asimilarlas. La gran mayoría de protector solar que podemos comprar en farmacias y supermercados contiene este tipo de filtros.

Este tipo de protector solar suele dejarnos la piel brillante, es transparente y fácil de aplicar, en aerosoles por ejemplo.

Filtros solares físicos o pantallas minerales

Los filtros solares físicos trabajan creando una capa protectora sobre la piel, reflejando todos los rayos UV y evitando así que los rayos lleguen a la piel. Entre los componentes que normalmente los forman hay diversos minerales como el dióxido de titanio, el óxido de zinc, mica, talco o el óxido de hierro. Para considerarlos seguros deben estar formulados en forma no-nano. El dióxido de titanio en forma de nanopartículas puede ser cancerígeno, por lo que debemos evitarlo en forma NANO.

Lo bueno de estos filtros naturales es que no suelen provocar ninguna reacción fotoquímica, por lo que estas cremas suelen ser mejor toleradas por las pieles sensibles y atópicas.  También son las más aconsejadas para los bebés a partir de los 6 meses y para los niños.

Lo que no suele gustar de este tipo de protector solar es que deja una capa blanca bastante densa, quizá menos estética y más dificil de extender, pero mucho más saludable para nuestro organismo.

Filtros solares más usados en el protector solar
Fuente: Asociación Oncología Integrativa

Lo que la crema le hace al agua

Cuando estamos embadurnados de protector solar y nos damos un bañito en el río, lago o mar, provocamos que la crema se disuelva en el agua, esparciendo así sus componentes en este medio natural. Además, con la avalancha de personas que estamos a remojo en los meses de verano, hacemos que la cantidad de estos compuestos aumente mucho y en periodo muy corto de tiempo. Algo repentino.

Algunos componentes de los filtros solares pueden afectar a la fauna y flora acuática, disminuyendo su fertilidad y mermando las poblaciones de peces, animales acuáticos y flora. También pueden causar malformaciones a estos seres vivos. O todo lo contrario, la proliferación masiva de alguna especie por la merma de otra, como sucede con una especie de alga en Mallorca que está “desatada”. Los corales se ven muy afectados por estos productos, de hecho ya existe un certificado para cremas que no dañan los corales. Además estos componentes pueden llegar a la cadena alimentaria, retornando así a nosotros.

Los componentes más nocivos de los filtros solares son el dióxido de titano y la benzofenona 3. Uno es parte de los filtros físicos y otro de los químicos. Habría que intentar evitar cremas con estos componentes en particular.

Por último y para alcanzar la cúspide de la pirámide del bronceado sostenible, habrá que buscar una crema sin dióxido de titanio, con filtro físico o mineral y envasada sin plástico. Nosotros durante el verano usaremos Sol de Ibiza. De esta manera preservaremos el bello entorno natural para generaciones futuras, para que también puedan disfrutarlo.

Playa de Menorca que no se debería contaminar con filtros solares
Menorca

Salud!!

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