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El peligro del deshielo

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El deshielo y los virus

Ahora que tristemente están tan de moda los virus, quería escribir sobre el silencioso y latente peligro que nos acecha como especie, como humanos. El otro peligro del deshielo de los casquetes polares y del permafrost continental está en que dejan escapar microorganismos prehistóricos. Que quedaron atrapados en días muy pasados, días en que quizá ni existiera la raza humana y que ahora están empezando a quedar libres de nuevo, fuera de sus cárceles de hielo.

El hielo de los continentes

el peligro del deshielo de los glaciares
Glaciar de montaña

En zonas continentales, como el Tibet, se pueden encontrar glaciares en los que expertos datan hielo de hace 130 mil años. En unas recientes excavaciones en el casquete de Guliya y en hielos de unos 15 mil años de antigüedad, científicos expertos han encontrado 28 grupos de virus nuevos y totalmente desconocidos. El hielo los preservó de la descomposición y la degradación dándoles la posibilidad de llegar hasta nuestros días. Hay que tener en cuenta que excavaron en una pequeña parcela dentro de un glaciar de 200 kilómetros cuadradados. Así que el número de bacterias y virus allí encarcelados debería ser algo mayor. Si tenemos en cuenta la superficie con hielo continental o permafrost que hay en el planeta, que es de 19 millones de kilómetros cuadrados, se puede hacer uno a la idea que debe haber muchos más virus y bacterias latentes.

Un claro ejemplo es el que se dió en el año 2016 en Rusia, donde un brote de Antrax afectó a unas 90 personas e incluso un niño de 12 años falleció. El virus llevaba sin aparecer años. ¿Qué había sucedido? Hacía 75 años que habían pasado la última pandemia de antrax, que había afectado a miles de renos y algunos humanos. Todos esos renos fueron enterrados muy al norte, a 2000 kilómetros al norte de Moscú, bajo una gruesa capa de tierra y hielo. Pero ese hielo cada año era más delgado debido al aumento de las temperaturas, hasta que la zona quedó al descubierto. Las personas que se infectaron eran pastores nómadas que estaban trabajando sus ganados en esa zona. Los renos se infectaron al comer esos pastos y se lo transmitieron a los humanos por contacto o por comer su carne.

El peligro del deshielo del permafrost
Pastos en el permafrost

Los científicos han descubierto fragmentos de ARN (ácido ribonucleico) del virus de la gripe española de 1918 en cadáveres enterrados en fosas comunes, en la tundra de Alaska. La viruela y la peste bubónica también están probablemente enterradas en Siberia. El peligro del deshielo mete mucho miedo si hablamos de estas enfermedades.

El hielo de los polos

El peligro del deshielo de la Antártida
Masa de hielo en la Antártida

Pero no sólo ese hielo continental cuenta, porque en la Antártida existen zonas donde la superficie de hielo puede llegar a tener 2,7 kilómetros de profundidad, eso es mucho, mucho, pero que mucho hielo. En esta zona se pretende extraer hielo que sospechan tiene una antigüedad de 1,5 millones de años. Estamos hablando de muchos metros cúbicos de hielo muy antiguo, teniendo en cuenta la pequeña excavación donde descubrieron los “viejos nuevos” virus.

Parece que vamos viendo todo el peligro del deshielo. No se acaba con que el nivel del mar suba unos metros, con que gasto menos dinero en calefacción o este año practico menos ski.

El Artico
Deshielo en el Artico

La temperatura en el Círculo Polar Ártico está aumentando aproximadamente tres veces más rápido que en el resto del mundo. Esto también está consiguiendo que especies animales que tienen sus habitats en los casquetes, tengan que buscar sus alimentos en otros habitats. Lo que provoca una interacción entre distintas especies y por lo tanto un medio de propagación para los virus.

Este es el caso del virus PDV (moquillo), que se identificó por primera vez en 1988 en las focas de puerto europeas. Produjo una pandemia en esta especie que supuso la muerte de unas 18 mil de ellas. Llegó otra oleada de este virus en 2002, también en las focas y en el Océano Atlántico, aunque esta vez casi en el Ártico. Lo llamativo, es que en 2004 volvió a surgir otra pandemia provocada por este virus, pero esta vez en Alaska, Océano Pacífico y en en una nueva especie, las nutrias marinas.

Las focas
Focas en el Artico

El PDV había cambiado de especie y de océano. Algo muy preocupante para los expertos, que culpan a los canales creados por el deshielo del Ártico, de dar la posibilidad a esas focas de llegar hasta Alaska, a través del Paso del Noroeste. Antiguamente sólo podían pasar por allí barcos pequeños y en años calurosos. Podría decirse que actualmente está prácticamente abierto al tráfico, gracias sin duda al aumento de las temperaturas. En 2016 el PDV saltó a los leones marinos de la costa nor-oeste de USA. Otra faceta en el peligro del deshielo.

Por meter un poquito más de miedo

Los saltos entre especies están a la orden del día, recordemos la gripe aviar o la gripe porcina. La fiebre aftosa que es altamente contagiosa está extendida entre los ganados bovino, ovino, porcino y caprino. ¿Recordáis cuando la fiebre aftosa? Los gendarmes nos hacían bajar del coche y pisar una alfombrilla con desinfectante para pasar a Francia. Una locura entonces, aunque hoy no tanto. Un salto más de especie no parece muy descabellado. ¿No?

Mi conclusión es que si se siguen derritiendo los polos a este ritmo, habrá dos medios que favorezcan el aumento de la transmisión de enfermedades víricas a los seres humanos. Uno es que los contagios entre especies serán cada vez más comunes. El otro es que si además son de virus y bacterias prehistóricos y totalmente desconocidos mucho peor. Lo mejor será ir preparando la sala de estar para tener mi puesto de teletrabajo montado en un suspiro. Ah, y no meterme a camionero con todos mis respetos.

Hoy más que nunca os deseo salud.

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